El talento y las camisetas sudadas
Unas veces con más acierto y otras con menos, todos los meses busco una cita o frase lapidaria que colocar al fondo del blog. No, ahí no, más abajo, donde nadie mira. Eso es, ahí.
La de este mes es de Bill Cosby, ese humorista de las pequeñas cosas, cirujano de la ironía cabal y la normalidad bien entendida.
"Desconozco la clave del éxito, pero la clave del fracaso es intentar contentar a todo el mundo".
Creo que voy a dejar esta frase varios meses, hasta que me la aprenda de memoria, hasta que forme parte de mi leitmotiv interno. Es más, si no me diesen un miedo horrible las agujas, me la tatuaría en mayúsculas, en violeta, en la frente y al revés, para poder leerla en el espejo y que todo el mundo me mirara por encima de la línea de los ojos con cara de no entender un pijo. Así, cada vez que deje un relato a medio escribir (porque no va a haber editor que se lo lea) o que no encuentre motivos para ponerme frente al ordenador a darle a la tecla (porque nadie va a entender de qué estoy hablando), recordaré que siempre hay un roto para un descosido y que Michael Ende se quejó toda su vida de que no se le considerara un autor serio.
La gente tiende a despreciar a los cómicos, igual que se desprecia a los parados, a las marujas y a los escritores de fantasía. Pero el talento y la perspicacia crecen hasta en las camisetas sudadas, como los hongos.
Yo, en honor a Bill Cosby, seguiré intentando que en mi camiseta se note lo mucho que me esfuerzo. Y trataré de evitar la lejía.
Saludos.
La de este mes es de Bill Cosby, ese humorista de las pequeñas cosas, cirujano de la ironía cabal y la normalidad bien entendida.
"Desconozco la clave del éxito, pero la clave del fracaso es intentar contentar a todo el mundo".
Creo que voy a dejar esta frase varios meses, hasta que me la aprenda de memoria, hasta que forme parte de mi leitmotiv interno. Es más, si no me diesen un miedo horrible las agujas, me la tatuaría en mayúsculas, en violeta, en la frente y al revés, para poder leerla en el espejo y que todo el mundo me mirara por encima de la línea de los ojos con cara de no entender un pijo. Así, cada vez que deje un relato a medio escribir (porque no va a haber editor que se lo lea) o que no encuentre motivos para ponerme frente al ordenador a darle a la tecla (porque nadie va a entender de qué estoy hablando), recordaré que siempre hay un roto para un descosido y que Michael Ende se quejó toda su vida de que no se le considerara un autor serio.
La gente tiende a despreciar a los cómicos, igual que se desprecia a los parados, a las marujas y a los escritores de fantasía. Pero el talento y la perspicacia crecen hasta en las camisetas sudadas, como los hongos.
Yo, en honor a Bill Cosby, seguiré intentando que en mi camiseta se note lo mucho que me esfuerzo. Y trataré de evitar la lejía.
Saludos.

Comentarios
yo me he hecho un blog hace poco
http://delebroalsambre.blogspot.com/
luego te agrego que a estas horas voy loca
ah yo vivo en Francia