Comealmas y "Dementores"
Todos conocemos a alguien con quien no nos gustar estar, que despierta nuestro lado oscuro, que nos azuza el protocerebro y apela directamente a nuestro "yo" salvaje y primitivo o que, simplemente, nos deja la moral por los suelos, tristes y pesarosos, sin que sepamos cómo o por qué razón nos hemos quedado hechos polvo, con lo contentos que estábamos esta mañana...
Es ese amigo cabrón que, a base de meter puyas, te deja para el arrastre. O la tía solterona que critica tu peinado, tu forma de vestir, tu maquillaje y, de paso, se permite el lujo de juzgarte porque con 25 años aún no tienes novio. O el primo mamoncete que hace todo lo posible para dejarte en ridículo delante de la familia. O el jefe hijoputa que escucha tu conversación con el cliente y te corrige la gramática por detrás.
Son apisonadoras de ilusiones, asesinos del buen rollo, exterminadores del ánimo y la esperanza. Sólo atacan a la buena gente porque de ahí sacan su alimento: son parásitos que se nutren de la alegría ajena, pues son incapaces de generarla ellos mismos.
Su efecto puede durar minutos, horas o incluso días, en el peor de los casos. Puedes correr, puedes esconderte, puedes tratar de hacerlos desaparecer de tu vida... Pero siempre vuelven. Como un boomerang.
Para los Dementores existe el encantamiento Patronus. Pero, ¿hay un remedio, una cura, un antídoto para los comealmas del género humano?
No lo sé. Pero se admiten comentarios y sugerencias...
Besos.
Es ese amigo cabrón que, a base de meter puyas, te deja para el arrastre. O la tía solterona que critica tu peinado, tu forma de vestir, tu maquillaje y, de paso, se permite el lujo de juzgarte porque con 25 años aún no tienes novio. O el primo mamoncete que hace todo lo posible para dejarte en ridículo delante de la familia. O el jefe hijoputa que escucha tu conversación con el cliente y te corrige la gramática por detrás.
Son apisonadoras de ilusiones, asesinos del buen rollo, exterminadores del ánimo y la esperanza. Sólo atacan a la buena gente porque de ahí sacan su alimento: son parásitos que se nutren de la alegría ajena, pues son incapaces de generarla ellos mismos.
Su efecto puede durar minutos, horas o incluso días, en el peor de los casos. Puedes correr, puedes esconderte, puedes tratar de hacerlos desaparecer de tu vida... Pero siempre vuelven. Como un boomerang.
Para los Dementores existe el encantamiento Patronus. Pero, ¿hay un remedio, una cura, un antídoto para los comealmas del género humano?
No lo sé. Pero se admiten comentarios y sugerencias...
Besos.

Comentarios
Espero que la mala hora (o día o semana) se pase pronto y en cualquier caso que sea más leve con mi ayuda.
Besitos,
tu QE
Besitos
Tu amiga
Cris
¿ tu recuerdas aquella frase que hizo famosa Carmen Maura: nena, tú vales mucho? pues no me cansaré de decírtela, 100.000 veces si es necesario hasta que la hagas tuya.
un beso y no dejes de escribir nunca.