Sobrevivir a una semana sin Internet (I)

A mí con Internet me pasa como con el tabaco: puedo estar un año sin él, pero de vez en cuando ¡qué rica sabe una calada!
En realidad lo que acabo de decir no es cierto. ¡Llevo mucho mejor la abstinencia de la nicotina!
Lo bueno de la red es que, hasta ahora, no parece tener ninguna contraindicación así que, siempre que tengo oportunidad, me abandono a un vicio que me mantiene en contacto con el mundo.
La incertidumbre era: ¿qué hacer cuando no puedo conectarme al él?
Y la respuesta fue: desconectarme... Saborear el pueblo como antes, como cuando no había "tres uves dobles punto com". Disfrutar de otras cosas y gozar con otros menesteres, más pequeños, más chiquitos, más importantes. Esas menudencias que hacen de la vida un placer. Como mis hijos y sus risas. O una siesta en la semipenumbra. O el ambiente fresco de un patio de piedra antigua. O una carretera llena de curvas que te lleva hasta las mejores croquetas de ciervo del mundo. O la vista nocturna de un castillo medieval en ruinas. O una casa llena de escaleras. O una cena en compañía de viejos amigos...
¿Puedo sobrevivir sin tabaco? Sin duda... Y mejor que con él.
¿Puedo sobrevivir a un mundo sin Internet? También.
Por suerte, Internet no afecta a los pulmones. Así que seguiré conectada a la globalidad a la vez que trataré de disfrutar (más y mejor) del maravilloso mundo de las pequeñeces cotidianas.
Besos.

Comentarios

Pablo ha dicho que…
A mi también se me hace duro estar sin internet, no tanto por pasarme el día navegando sino por las ocasiones en las que normalmente recurrirías a Wikipedia y te das cuenta de que no tienes conexión.
En cualquier caso, coincido en que es estupendo tener la ocasión de disfrutar de esas cosas que la distancia o la vorágine de cada día nos hacen olvidar. Yo también he disfrutado mucho de estos días de "desconexión".
Tu QE

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