De juguetes y otras malas hierbas

Estos días que los niños están en casa (esta semana cierra el Kindergarten) los juguetes aparecen desparramados por el suelo como las malas hierbas en el jardín. Te descuidas y ¡zas!... sale uno a tu encuentro donde menos te lo esperas. Ladrillos de Duplo, peluches, tornillos gigantes del Meccano, piezas sueltas de rompecabezas... El otro día, como en las películas cómicas de los años treinta, me encontré un cochecito en el último escalón ("p'habernos matao").
La yaya y yo nos pasamos el día agachándonos para recogerlos y volverlos a poner en su sitio. Por suerte, no hemos tenido ningún accidente con ellos (lo del cochecito se quedó en un susto). No como con las malas hierbas, que tienen muy mala gaita y, o te pinchan con sus maléficas púas de dos centímetros, o te provocan una urticaria canalla (por cierto: el "Afterbite" funciona también con las ortigas, y que conste que no cobro un euro de publicidad).
Así que estos días tengo complejo de jardinera "jugueticultora". Pero hay cosas peores, ¿no?
Besos.

Comentarios

Tato Diego ha dicho que…
Buenas:

No sabía yo que los juguetes crecían como las malas hierbas! Si lo sé no se los pido a Papa Noel o a Los Reyes Magos y me voy al campoa por éllos! Jejeje!!

Dile a los "trastos" de mis sobris que los jueguetes hay que recogerlos! Que no s pueden dejar tirados por ahí! Seguro que con lo mayores, tranquilos y poco protestones que son te hacen caso! Jejeje!!

Besotes Gordos Para Los Siete!!

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