La enfermería llena
Lucas se ha empeñado en prodigar sus virus a diestro y siniestro y ha logrado el muy ladino que Gonzalo y yo padezcamos sus mismos males. Está muy contento, el puñetero, recuperado ya (o al menos "casi") de su enfermedad. Nosotros, sin embargo, caminanos como alma en pena dejando un rastro kilométrico de pañuelos de papel que pondría los pelos de punta a más de un ecologista. Porque si algo tienen estos bichos que hemos cogido el familia es la facilidad para producir secreciones nasales a tutiplén. Eso y la capacidad de distorsionar las voces. Quien me llame estos días que no se asuste: esa voz de ultratumba a lo Constantino Romero después de beber dos litros de cazalla, es la mía. La de Gonzalo se parece más a la de Mickey Mouse con dolor de barriga.
Besos electrónicos y asépticos (alguna ventaja tenía que tener Internet) para todos.
Besos electrónicos y asépticos (alguna ventaja tenía que tener Internet) para todos.

Comentarios
Con que os tendreis que conformar que sean hechos con papel reciclado :P
En cuanto a estar enfermitos pensad que solo queda pablo y todos estareis sanitos por una temporada :P