El caos y la vuelta
Con retraso, ya estamos de vuelta en Alemania.
Y digo con retraso porque, como ya sabéis, sufrimos en primera persona el caos de Madrid del viernes 9 de enero debido al "temporal". Lo pongo entre comillas para que no me de la risa. Y si no: ¡que se lo digan a nuestros vecinos, que han tenido nieve y temperaturas de -20º C todas las Navidades y no por eso se ha paralizado su vida!
De todas formas, fue una suerte quedarnos atrapados en la A-2 y no poder llegar a Barajas, porque nos habrían perdido las maletas... Como poco.
Para evitar "la resaca" del viernes, decidimos volar el domingo. El aeropuerto aún no funcionaba al 100%, pero al menos pudimos despegar (media hora más tarde de lo previsto). Perdimos el tren y tuvimos que coger otro con transbordo en la estación central de Frankfurt, así que llegamos a casa a las 23:00 con una temperatura de -12º C y la caldera a medio gas porque se había roto (por congelación) una pieza. Hicimos cama redonda esa noche: Lucas durmió vestido en su cuna y Gonzalo en nuestra plaza de toros porque en su habitación se te helaban las ideas.
Al día siguiente (es decir, ayer) nos arreglaron la caldera (vinieron una hora después de llamarlos ;-D ) e intentamos volver a la normalidad: aún estamos en ello.
Y la noticia de hoy:
HEMOS vuelto al Kindergarten. Y digo HEMOS porque Lucas ha comenzado su nueva aventura y yo con él. Se lo ha pasado pipa, pero hay una niña con muy malas pulgas que le ha mordido en un brazo. Se llama Teresa. Y no saquéis conclusiones rápidas ni hagáis comentarios fáciles.
Besos.
Y digo con retraso porque, como ya sabéis, sufrimos en primera persona el caos de Madrid del viernes 9 de enero debido al "temporal". Lo pongo entre comillas para que no me de la risa. Y si no: ¡que se lo digan a nuestros vecinos, que han tenido nieve y temperaturas de -20º C todas las Navidades y no por eso se ha paralizado su vida!
De todas formas, fue una suerte quedarnos atrapados en la A-2 y no poder llegar a Barajas, porque nos habrían perdido las maletas... Como poco.
Para evitar "la resaca" del viernes, decidimos volar el domingo. El aeropuerto aún no funcionaba al 100%, pero al menos pudimos despegar (media hora más tarde de lo previsto). Perdimos el tren y tuvimos que coger otro con transbordo en la estación central de Frankfurt, así que llegamos a casa a las 23:00 con una temperatura de -12º C y la caldera a medio gas porque se había roto (por congelación) una pieza. Hicimos cama redonda esa noche: Lucas durmió vestido en su cuna y Gonzalo en nuestra plaza de toros porque en su habitación se te helaban las ideas.
Al día siguiente (es decir, ayer) nos arreglaron la caldera (vinieron una hora después de llamarlos ;-D ) e intentamos volver a la normalidad: aún estamos en ello.
Y la noticia de hoy:
HEMOS vuelto al Kindergarten. Y digo HEMOS porque Lucas ha comenzado su nueva aventura y yo con él. Se lo ha pasado pipa, pero hay una niña con muy malas pulgas que le ha mordido en un brazo. Se llama Teresa. Y no saquéis conclusiones rápidas ni hagáis comentarios fáciles.
Besos.

Comentarios
Pero lo mejor de todo está aún por venir, cuando se pueda quedar sólo y deje a su mamá "abandonada" tres horas al día.
Contento de estar de nuevo en casa,
Pablo