Exquisiteces navideñas (II): Cordero Asado

Igual que otros no conciben estas sagradas fiestas sin el turrón, para mí unas Navidades no son Navidades sin el "Cordero Asado" de mi madre.
Así, con Mayúsculas.
Y entre comillas.
Con mayúsculas porque no he probado en mi vida cosa más rica.
Entre comillas porque el secreto de este cordero no es el "asado", sino el paso previo: "el cocido".
Y aunque algunos se hayan quedado "ojopláticos" y "boquiabiertos", los que lo han probado estarán de acuerdo en que, a pesar de la rareza y la laboriosidad del procedimiento, la receta es digna de estar entre los grandes descubrimientos de la humanidad.

Cordero Asado

Ingredientes
1 Cordero (lechal o recental) cortado en trozos (para que quepa en una bandeja de horno)
1 cebolla troceada en gajos finos
1 manojo de perejil
3 dientes de ajo pelados y troceados
pimienta en grano
1'5 kgs. de patatas nuevas
2 vasos de vino
2 vasos de agua
un poquito de azafrán (al que no le guste el sabor o no tenga a mano: colorante artificial del de las paellas)
sal

Elaboración
Advertencia previa: Como es una receta familiar, heredada de mi yaya Paca, y todo depende de la edad del cordero y su procedencia, los tiempos son "a sentimiento", así que os pondré las condiciones que tienen que cumplir los ingredientes para proceder con los siguientes pasos: será más preciso y eficiente.
En una olla grande se pone el cordero a cocer con el agua, el vino, la cebolla, el perejil, el ajo, unos granos de pimienta y sal. Cuando rompal el hervor, se baja la temperatura y se deja cocer a fuego lento.
Mientras tanto, ponemos a calentar el horno a 250ºC y pelamos las patatas y las cortamos como para tortilla. En una sartén, ponemos aceite abundante y las salteamos con un poco de sal. Sólo hay que darles un calentón: cuando empiezan a cambiar de color y a perder la rugosidad de cuando están crudas, se sacan y se disponen, a modo de cama o colchón, en una bandeja de horno profunda.
Cuando el cordero esté a medio cocer (no debe estar hecho del todo) se saca de la olla y se cuela el caldo. Disponemos los trozos de cordero en la bandeja de horno sobre la cama de patatas. Echamos el azafrán o el colorante en el caldo, para que quede amarillo (como la paella) y rociamos el cordero y las patatas con él.
Introducimos la bandeja en el horno y bajamos la temperatura a 150-180ºC (cada uno conoce su horno: debe estar a temperatura media, para que le de tiempo a hacerse bien por dentro antes de dorarse).
Cuando coja buen color le damos la vuelta.
Durante todo el proceso de asado, rociamos de vez en cuando el cordero y las patatas con el caldo para que no se sequen. Las patatas y el cordero deben quedar jugosos, pero sin salsa, así que no abuséis del caldo.
Cuando veáis que el cordero está doradito y las patatas blandas, lo sacáis.
No os dejéis amedrentar por el tiempo: lleva toda una mañana de sudor y atenciones, pero merece la pena.
Que lo disfrutéis.
Besos.

P.D.: Por cierto, mamá, te superas de año en año. El de hoy: ¡gloria bendita! Besitos especiales para ti.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Doy fe de que esta receta de cordero ha tumbado a cuatro de los seis comensales que de ella hemos disfrutado, siendo la yaya el quinto, que se ha quedado recogiendo la cocina y yo el sexto, que me he quedado con los niños.
Indudablemente se trata de un plato que hay que probar al menos una vez en la vida, aunque luego es muy difícil no repetir.

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