Un día “completo”

Aquí me tenéis, frente al ordenador, navegando entre olas virtuales, visitando páginas electrónicas que me digan cómo cuidar de mi nueva maceta de albahaca. Como no tengo el pulgar verde, que dicen los alemanes, pues todos los seres “clorofilados” suelen morir al poco de caer en mis manos. De todas formas voy mejorando mis porcentajes: este verano han sobrevivido el 50% de las plantas de la terraza y el 80% de las del jardín (el otro 20% ni siquiera llegaron a florecer, la verdad). Pero las plantas de comer son palabras mayores, así que tengo intención de que ésta me dure. Al menos hasta que haga mi primer pesto, ja, ja.
En fin… El caso es que hoy el día me ha cundido bastante. Esta mañana he estado en el dentista y me ha descubierto otra caries (el jueves tengo que volver para terminar con la última, esperemos). Como la anestesia me duraba todavía no he querido salir con Gonzalo a la calle, así que hemos estado en la terraza pintando con las tizas, haciendo pompas de jabón, y aparcando los coches bajo las sillas. Aún me ha dado tiempo a poner la lavadora (y tenderla), hacer cinco vueltas de la bufanda de Pablo y un arroz con verduras que estaba de rechupete (a pesar de mi boca dormida y aunque esté mal que yo lo diga).
Esta tarde, y como colofón, nos hemos ido Gonzalo y yo a dar una vuelta con la bici en el carrito que nos prestaron los Sierks. No le ha gustado nada, porque hemos ido parte de la ruta por caminos sin asfaltar y cuando daba algún bote me decía llorando: “mamá, ya, no, mamá”; así que ni siquiera hemos parado en el tobogán a la vuelta. Tengo que confesar que se nota que no he hecho nada de ejercicio este verano, porque he llegado reventadita.
Como veis, ha sido un día de lo más completo. Ya me puedo ir a dormir satisfecha, ja, ja.
Besos a todos.

P.D. Tío Py, gracias por los comentarios. Tomo nota del evento. X-)

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