Mamá, Zlo, no, ya, mir…

Malcomedor. Así es como llaman ahora a los niños que no comen bien: que remolonean en la mesa, no se terminan lo que se les pone o tardan tres horas y hay que estar distrayéndolos constantemente… Gonzalo nunca ha sido así, pero hoy, aprovechando que estamos a jueves (por encontrar alguna explicación), ha decidido que no quería comer. Para empezar, sólo ha desayunado un puñado de cereales, sin leche, y ha estado de muy mal humor a pesar de que nos hemos ido de compras (que siempre le gusta mucho porque va conduciendo el carro y toca todo lo que le queda al alcance de la mano…) A mediodía ha comido un “Brötchen” (panecillo) y medio plato de guisantes. El otro medio plato ha decidido ponérselo encima, de adorno, así que la ropa y el suelo del comedor han quedado regados de guisantes aplastados. Le he dicho que eso no se hacía, que estaba muy enfadada y que tenía que ayudarme a recogerlo todo, a lo que me ha respondido que “mamá, Zlo, no, ya, mir”, lo que por el tono he interpretado como “yo también, mamá, así que corta el rollo que me quiero ir ya a dormir”. Así que lo he metido en la cama y ha dormido casi tres horas de siesta. Se ha levantado llorando, pero en cuanto le he preguntado si quería jugar con el tractor que le regaló el tío Py (al que hemos bautizado “Tom”, por unos dibujos animados que ponen por las mañanas) se le ha pasado. Así que ahora estamos bien (y toco madera): él juega con Tom mientras yo escribo... ¿No son muy raros los niños?
Besos a todos.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Raros, lo que se dice raros, no son. Aprenden desde pequeñitos que la manera más segura de ir por la vida es avasalllando, aunque sea un poquito. Digamos que, en ocasiones, resultan muy puñeteros. Incluso Zlo, que es nuestro chiquitín y lo queremos mucho.
¿Va todo bien, cariño?. Seguimos de obras y por fin nos ha llovido algo. El día está hoy fresquito que da gloria. Bien por el tractor. Besos a los tres.
Tío Py
Anónimo ha dicho que…
Me alegro de que refresque por fin en Zaragoza y ya no os agobie el calor. Por aquí estamos deseando que vuelva Pablo, porque a la mami le van pesando ya un poco los días... Y eso que esta vez es un poco más llevadero: está haciendo buen tiempo (salvo un par de días que pareció llegar el otoño) y hemos podido tener la agenda ocupada con actividades al aire libre. Besitos y muchos ánimos con las obras.

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