El impepinable bofetón del regreso

Lo cierto es que así, dicho en crudo, resulta tan descarnado como lo siento. Y es que esta vuelta ha sido como... Como... ¡Vaya!, que ha sido como un bofetón. Así, ¡zas! Con saña y en frío.
Y duele. Y escuece...
Cerré el blog por puro hastío existencial (otros lo llaman "X"), harta de no llegar con lo que escribo ni a la vuelta de la esquina. No creo que lo hayáis echado de menos; pero si es así, sabed que habría agradecido alguna pista. Lo bueno es que ahora, con la casi-seguridad de que nadie me está mirando, quizá pueda ser más libre con lo que escribo, más comprometida con mi propias necesidades intelectuales. De nada me ha servido hasta ahora en la vida tratar de mantener un perfil bajo, contentar a todo el mundo, andar de puntillas por no molestar. Mierda de adoctrinamiento monjil, afirmo...
You can't please everyone. When you're too focused on living up to other people's standards, you aren't spending enough time raising your own. Kris Carr.
Así que voy a subir mis propios estándares. LOS MÍOS. No quiero tener que echarme en cara eso también, cada mañana, al levantarme. Usaré todas las metáforas que quiera sin preocuparme de si hay quien no las entiende... Ya me cuesta suficiente poner la llave en el contacto, como para andar pensando si a los demás les va a parecer bien mi forma de conducir. Respetaré las normas de tráfico, eso sí (qué suerte para mí que en Alemania haya tramos sin límites de velocidad), pero eso será todo. Este es un viaje en el que me importa más divertirme. Como una ameba loca. En puro desmelenamiento citoplasmático de los pseudópodos. Por eso voy a tirar la casa por la ventana y voy a dejaros otra cita, si es aún no os he perdido para siempre:
If you're not prepared to be wrong, you'll never come up with anything original. Sir Ken Robinson.
So, there...



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