La vena periodística


Mi vena periodística ha sido desde siempre una gran maldición. No sólo porque, a pesar de tener una gran disposición (o eso me gustaría creer), la suerte no ha acompañado mis aventuras profesionales, sino porque —además— esa naturaleza curiosa, que quiere sentirse informada y al cabo de la calle, está acabando con mis intentos de llevar una vida feliz, plena y normalizada como escritora/mamá/amadecasaenAlemania.
(…)
Ay, perdonad; es que me acaba de dar un ataque de risa…
Ejem...
Con tantas cosas como están pasando últimamente, paso más tiempo informándome por varias y diversas vías de lo que ocurre en el mundo que dándole a la tecla. Tengo tres proyectos en el tintero y no adelanto con ninguno, porque la actualidad siempre se impone: el rescate que no es un rescate, las manifestaciones y propuestas que nunca salen en los medios «oficiales», Siria, Afganistán… Y si uno no es de piedra trata de ponerse en la piel del que sufre, de la víctima, del indefenso… Y hay que ver lo mal que se pasa. Así que, para evadirme, en vez de escribir, leo más.
Pero cualquier día de estos me sacudo la vena periodística y me tenéis otra vez dándole a la tecla.
Cualquier día de estos…

Comentarios

Pablo ha dicho que…
El diagnóstico es indiscutible. Has caído víctima de la infoxicación.
Pero no te preocupes, que eso se cura con un par de semanas sin internet.
¡Vuelve, te echamos de menos!
Sonia Mp ha dicho que…
Relaja Teresa, relaja, jajajajaja.

Besotes mil desde Madrid

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