Recordando viejos tiempos

¿Conocéis Facebook? (¡Qué tonterías digo, a veces, ja, ja, ja...!)
Pues el otro día esta herramienta de Internet me dio una de las sorpresas más agradables de los últimos meses: una invitación a unirme al grupo de mi promoción de las Franciscanas, "Mi Cole" con mayúsculas y por antonomasia, la escuela a la que asistí en EGB....
Y de repente, así, en aluvión emocional, me cayeron encima un millón de imágenes que comenzaban a perder el color en un rincón de mi memoria: los pupitres, el "babi" de cuadros azules, aquel patio de cemento que pelaba las rodillas, las clases de Ritmo, el Festival de fin de curso... Se me pone la carne de gallina.
Los humanos somos seres temporales. No sólo porque estamos en el mundo sólo "un rato", sino porque "el tiempo", el devenir de la cuarta dimensión, el eje cartesiano en el que se mide nuestra vida, influye en nuestra existencia más profundamente que en la de las otras criaturas del planeta.
Las personas somos capaces de mirar hacia atrás y hacia adelante: tenemos memoria e imaginación, recuerdos y perspectivas, añoranzas y planes. El tiempo marca a fuego nuestro destino, pues nuestra identidad se basa en lo que nos sucedió en el pasado y nuestra razón de ser en lo que queremos conseguir para el futuro.
Últimamente algunos pensadores "chic" abogan por olvidarlo que ya pasó. Parecen proponer, así, sin más, un "reset" del disco duro, un "format C:" del sistema completo... Pero esfuerzos como el de mis compañeras del colegio nos recuerdan que estamos en deuda con aquellos que fuimos: con el niño, el adolescente y el joven adulto que tenían sueños... Sueños que siguen vivos en nosotros y que nos gustaría poder cumplir... Aún... Algún día...
Reencontrarnos con nuestros amigos de antaño nos puede servir para darnos cuenta de que, en este mundo cáustico y materialista, todavía hay gente que se acuerda de nosotros con cariño, que atesora las mismas memorias, que se ríe con las mismas historias, que creció con la misma música y que se emociona con las mismas películas que nosotros... ;-D
Es la "identidad generacional", un nombre feísimo que esconde una verdad preciosa: que hay una magia especial en el reencuentro de personas cuyos destinos se separaron tiempo atrás pero que aún tienen cosas en común. ¿No es estupendo?
Besos

Comentarios

Sonia Martín ha dicho que…
Teresa,tengo que reconocer que me he emocionado leyéndolo,la lágrima ha caido por la mejilla,ja,ja,ja.Ha sido un placer reencontrarme contigo.
Ana ha dicho que…
Ayyy, no se si sera que estoy sensible o que pasara pero que cosa mas linda has escrito.Cuanta razon tienes en todo , somos un pasado precioso , un presente emocionante y un futuro prometedor lleno de ilusiones y planes.
Gracias por haberme hecho participe de lo que has escrito y por haberme emocionado como lo has hecho.No dejes de escribir.
UN besazo muy grande para los pequenitos, para el grande que tienes a tu lado pero el mas fuerte para ti.

Entradas populares