¡Agh! (*)
(*) Que quiere decir “¡¡Un batallón de virus mutantes nos ataca!!”, en idioma “faringonasal”. ¿Qué a qué viene esto? En seguida me explico…
Gonzalo, como buen “dos-añero” anda cogiendo por ahí todo aquello que no es suyo. Aunque le tenemos dicho que eso no se hace, la semana pasada, en un descuido, agarró (como si tal cosa) una pintoresca colección de bacterias y virus que campaban a sus anchas en las narices, bocas y ojos de otros niños “dos-añeros” del Kindergarten. Dicha colección de microscópicos bichos le causó unos cuantos problemas, como ya os contamos (a saber: otitis, faringitis, rinitis, alguna otra “itis” y una infección de ojos recalcitrante que, por más que nos esforzábamos, no se dejaba desahuciar).
Así las cosas, nuestro pequeñín perdió el apetito, la alegría, el buen humor y la docilidad. Y nos tuvo a su padre y a mí en danza 24 horas al día, pendientes de todas (y enfatizo: “¡todas!”) las secreciones de su cuerpo. Tras varias visitas al médico y unas cuantas lágrimas (suyas, mías, de Pablo…), cuando por fin parecía que estábamos ganando la batalla contra los invasores del “micro-mundo”: ¡ZAS! los muy canallas nos atacaron por la retaguardia, nos colonizaron a Pablo y a mi, y tuvieron la desfachatez de montarse otro “chiringuito marbellí” a costa de nuestras faringes.
Así que, aunque Gonzalo ya va de nuevo al Kindergarten, nosotros estamos hechos papilla. Y para colmo el médico nos ha recetado "hierbas". ¡Hierbas! ¿contra semejante cohorte de micro-bestias? Es como intentar enfrentarse a las hordas bárbaras con chistes. A ver si matamos a algunos de la risa y los otros se largan con viento fresco...
Besos a tod@s.

Comentarios